Conocimientos Situados Retrospectivos. 11-13 años
En primer lugar, y antes de preguntarme si la ciencia progresa o no, y por tanto si puede tener frenos o no desde esa perspectiva, he decidido plantearlo como lo planteaba hace más de diez años y estaba en el cole.
Con unos 12 años como ateo hiperradical totalmente adoctrinado por una familia prosoviética (por no decir estalinista), creía fielmente en una Ciencia sustituidora de los dioses, que evolucionaba a mejor, como nuestra raza evolucionaba a mejor y como la sociedad evolucionaba hacia el socialismo universal. Y por tanto podía tener varios frenos, y vaya si los tenía. Dos serían los pilares, uno los curas y otro los capitalistas, que además desde mi perspectiva eran los mismos. Un año o dos después agregaría a estos los nacionalistas, que solo permitían avanzar a la ciencia en direcciones militaristas, debió de ser el mismo momento en el que descubrí que Stalin (el Gran Camarada) había llamado a la “Segunda Guerra Mundial” “La Gran Guerra Patria” y comenzaron las contradicciones, maravillosas por cierto.
Entonces me encontraría con tres frenos:
Primero los capitalistas que no hacían más que inventar cosas chorras que vender en vez de investigar cosas realmente útiles para la humanidad como, por ejemplo el hecho de que tengan el mercado mil tipos de coches todos iguales pero diferentes en vez de maravillosos Trabant evolucionando sobre un mismo modelo, y al mantener una única línea evolucionando más rápido.
Luego estaría la Iglesia, que como todos sabemos se opone a todo. No era preciso pensar mucho más, Galileo flotaba en mi mente.
Y en tercer lugar estaría la industria armamentística que desde mi punto de vista no suponía ninguna evolución, pues siempre había una suma 0, si sacaban cañones más pesados, desarrollaban blindajes más pesados, si desarrollaban aviación, desarrollaban AAA. Un sin sentido, inventar cosas para destruirlas, pues pese a que me decían que lo que se inventaba en el ejercito luego tenía usos civiles, a mi no me entraba en la cabeza como se podía usar de forma civil un M-16 o un torpedo. Y tampoco me imaginaba a los obreros de la construcción con cascos de camuflaje que pusiese “Nasío pa Matá”.
Sin duda este punto de vista sobre el armamento fue el que dilapidó todas mis creencias sobre la evolución científica y comencé a entender eso de que los cambios adaptativos no suponen necesariamente una evolución a mejor. Así que me convertí en un escéptico.
La ciencia no evoluciona.
Entonces, si la ciencia no evoluciona, no progresa. Cómo narices se la puede frenar. En teoría no puedo frenar algo que no se mueve. Así que desde este momento, adoptamos una visión totalmente distinta del trabajo, ya no hay frenos a la evolución científica, sino limitaciones a la investigación científica, puesto que prohibida parece (y digo parece) que no está. Entonces Qué o Quienes establecen esas limitaciones a la Ciencia...
Nuevas limitaciones a la ciencia
Pues en primer lugar me encuentro con un pilar de dos patas, ese pilar se llama moral, y sus patas son la religiosa y la laica. Además estas limitaciones morales pueden venir desde dos direcciones, desde el propio investigador (su moral) y desde fuera (imposición). Y un segundo pilar con dos nuevas patas, pero estas entrecruzadas: limitaciones económico-políticas. Y lo peor es que esos dos pilares con patas cruzadas se enrollan entre sí. Vaya cacao. Pero con ejemplos igual queda clarito clarito (espero que no).
Y ahora viene lo mejor de todo:
Un freno a la investigación no supone necesariamente, un freno a la Ciencia
¡¡¡¡¿ pero no habíamos quedado en que no se mueve y si no se mueve no se puede frenar ?!!!!!
Ha llegado el momento de ponerse relativistas, Rubiano. La ciencia igual no progresa, pero si puede ayudarnos como personas, a conocernos mejor y a vivir más y mejor. Y por supuesto a saciar nuestra curiosidad. De hecho suponer a cualquier ente social como algo estático es un error de los gordos.
Entonces, vamos a joder eso de la objetividad en los conocimientos situados.
O no.
Conocimientos situados introspectivos.
Resulta que cuando pretendía hacer este trabajo, ya tenía más que claro temas como que el Progreso es un mito equiparable a la de la Santísima Trinidad. Pero aún así tenía una perspectiva ególatra muy determinada por mis pasadas creencias progresistas (entiéndase progresista desde una perspectiva científica, no esa perversión lingüística ochentera que asocia progresista a una serie de ideologías políticas). Consideré tres ejemplos (que voy a mantener) para explicar los tres pilares que tome en un primer momento como freno a la ciencia: Los Lobbys religiosos como el Colectivo Cristiano (Estadounidense). La Declaración Universal de Derechos Humanos y legislaciones ecologistas. Y en tercer lugar las grandes potencias económicas como las farmacéuticas.
A esos tres pilares les agregué tres ejemplos que consideraba paradigmáticos:
1º La investigación con células madre (fundamentalmente embrionarias), una de las cosas que más atacan los católicos actualmente.
2º La experimentación con humanos y animales, me refiero a experimentos como los que hacían el Dr. Josef Mengele, Jhon Watson o Robert Hooke. Por cierto que dudo si estos experimentos realmente se han frenado... en África tengo la prácticamente certeza de que no.
3º La investigación de la Vacuna contra la Malaria de Manuel Elkin Patarroyo.
Esta perspectiva era mi clásica perspectiva universitaria donde tenemos hombres buenos como Patarroyo y hombres malos como Bush. Donde un izquierdista como yo, se sentía muy cómodo criticando a los de siempre, los curas, los capitalistas y las moralinas con patas (bueno estos últimos quizá no sea tan “clásico” universitario.
Pero como siempre hay cosas que te cambian la perspectiva cuando estás por completo predispuesto para ello. Yo un escéptico ultra crítico y autocrítico disfruto como nada con la serie House. Resulta que el martes día 25 de abril emitieron el episodio “Es o No Es” cuyo resumen pueden leer aquí: http://www.cuatro.com/house/capitulo4_temp2.html en el que nuestro héroe critica sin parar a uno de esos médicos que dan su vida por los demás en África o cualquier otro lugar tercermundista. Por lo que me dije, “Rubiano, vamos a poner a caldo al Patarroyo”. En un primer momento pensé, “oye eso es muy poco científico” pero me dije “sí lo es: conocimientos situados”.
Por tanto tengo tres ejemplos inicialmente no-validos para mi nueva reconcepción de los frenos a la Ciencia (sí, sí, a la investigación científica, pero vamos a meterlo en un todo). Entonces mi intención es simple, voy a intentar buscar distintos puntos de vista (conocimientos situados) sin la menor intención de ponerlos de acuerdo entre sí, y por supuestísimo no voy a utilizar para ello ninguna cualidad empática (de las que carezco absolutamente por completo, nadie dijo que estuviese sano mentalmente), pero sí puedo racionalizar sus puntos de vista con cierta habilidad ecpática.
A primera vista, dando la vuelta a la tortilla, aquello que yo podría considerar en un primer momento (y considero) como frenos a la ciencia, ellos mismos se consideran sin ninguna duda aceleradores de la misma, pues consideran que no todos los caminos que sigue la ciencia actual o siguió en un pasado son hacia delante.
Un ejemplo muy simple (y quizá algo tonto):
Un cristiano (generalmente protestante, por no decir puritano) puede considerar la Ciencia como un medio para entender la concepción que Dios tiene del mundo, acercarse a Dios. Por tanto, es absurdo obrar contra la voluntad divina practicando onanismo para estudiar la bilis amarilla. Estaríamos recorriendo un camino anticientífico en esa perspectiva. (el tema de las células madre y la posición de la Iglesia es más complejo, pero no por ello más divertido).
Patarroyo y la vacuna contra la malaria
Cuanto más leo de este tema más interesante se pone. Al principio todo me parecía muy claro, este señor era un héroe de los desfavorecidos. Un luchador progresista frente a las dictaduras de las malvadas multinacionales (Banca y Farmacéuticas principalmente). Internet está plagada de entrevistas a este hombre mostrando su gran corazón (sí, ya se que me he puesto sarcástico) y su fe en la ciencia (Patarroyo parece que es de los que cree en el progreso de la ciencia): “la ciencia tiene marcado un camino imparable. Es buena, lo que puede ser malo es el uso que se haga de ella”
También puede uno encontrar mil artículos sobre los premios que ha recibido, entre ellos y que me suenen: Dr Honoris Causa de la UCM y el Príncipe de Asturias.
Pero si uno pierde una tarde delante del google y busca un poco más afondo, descubre artículos de sus detractores (en inglés) y algún otro que busca cierta neutralidad.
Empecemos por el principio: Patarroyo se hizo conocido al descubrir una vacuna contra la malaria (de bajísima efectividad, sólo un tercio de los casos en adultos, un porcentaje ínfimo en niños y casi nulo en menores de un año) a principios de los noventa. Una farmacéuticas le ofreció 60 millones de dólares por ella, y él los rechazó, donó la vacuna a la OMS para que pudiese llegar a todo el mundo al menor coste posible. Una heroicidad sin duda. Ya he leído en varios artículos que probablemente si hubiese aceptado hoy tendría el Novel y un puesto importante en un laboratorio europeo. El escándalo saltó cuando el BBVA le embargó todo el equipo y el hospital donde estudiaba por una deuda de 60 mill de dólares. Al final el BBVA terminó donando todo el equipo embargado a Patarroyo.
Si seguimos rebuscando encontramos que Patarroyo introdujo cierta cláusula cuando donó la vacuna que dice que ésta deberá realizarse en el lugar más barato. Y debemos tener en cuenta que pese a que los medicamentos con copyright son un negocio brutal, lo genéricos también son un negocio impresionante. Y que esa cláusula encaja a la perfección con Colombia, que tiene los laboratorios listos y preparados para producir la vacuna a muy bajo coste obteniendo por supuesto grandes beneficios. Lo cual tampoco es motivo para atacarle, está ofreciendo una vacuna que va a salvar varios millones de vidas al menor precio posible.
Hoy Patarroyo investiga muchas cosas más y recibe numerosas subvenciones, junto con un enorme reconocimiento social.
Pero a mi me cabe una duda enorme, quién frena a quien. Esto es, es Patarroyo el frenado al recibir ataques tan directos como el embargo, lo que supone un freno en el desarrollo de la vacuna o es Patarroyo el que frena a la Vacuna impidiendo que llegue a los mejores laboratorios del mundo, donde a parte de poder ser perfeccionada para alcanzar porcentajes más aceptables podrían investigar más y mejor sus posibles efectos secundarios. Porque si me pongo en la posición de las Farmacéuticas, me parecería un freno para la Ciencia la aparición de investigadores quijotescos cazapremios que busquen darse fama a si mismos con “nobles” acciones investigando cada uno en laboratorios con unas características muy inferiores a los de las propias Farmacéuticas.
Humanismo y Ecologismo
Mi tercer ejemplo en realidad es una suma de varios del pasado, puesto que hoy, si alguien pretende hacer una experimentación del tipo Mengele, no lo va a hacer público y no podemos saber si le frenan o no, lo que si sabemos es que la legislación te impide montarte un barco corsario con los colegas, raptar danesas, violarlas y llevar a cabo experimentos genéticos con los bebés que posteriormente tengan. Qué le vamos a hacer.
Ese ejemplo quizá sea un pelín radical y mis fantasías sexuales no le interesan a nadie, pero podemos encontrar otros donde las líneas son más difusas: El uso de placebos en grupos de control. De momento he encontrado poquísima información en torno a polémicas relacionadas con los placebos, así que lo voy a plantear desde mi perspectiva si no encuentro nada.
Otro ejemplo entrañaría la experimentación con animales, que poco a poco se está tratando sin mucho éxito de ir reduciendo.
No me voy a extender en estos últimos porque creo que con Patarroyo tengo suficiente para 15 minutos de exposición.
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